A lo largo del siglo XX, un gran número de estudios han tratado de averiguar qué es lo que tiene la dieta mediterránea para hacer de sus consumidores habituales la población con más salud de Europa. Y, como era de esperar, todo ha apuntado siempre en la misma dirección: el aceite de oliva. Y es que los beneficios del aceite de oliva son tantos, que se ha convertido en un elemento básico y característico de la dieta más saludable del mundo, la dieta mediterránea.

Puede que su increíble sabor y su utilidad en la gastronomía hayan sido claves para introducir el aceite de oliva en la dieta de tantas personas, pero sin duda, los beneficios del aceite de oliva para la salud han hecho de este oro líquido un elemento sin el que ya no podríamos vivir, ¿Quieres saber cuáles son?

Ayuda a prevenir enfermedades.

Además de tener un sabor inconfundible y delicioso, uno de los beneficios del aceite de oliva es que ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, reduciendo el colesterol malo y la presión arterial. Pero, además, tomar un poco de aceite de oliva cada día refuerza en gran medida el sistema inmunológico y ayuda a prevenir algunos tipos de cáncer, siendo un factor influyente en la esperanza de vida de la población que lo consume diariamente.

Mejora la salud del aparato digestivo.

El aceite de oliva reduce el exceso de ácidos en el sistema digestivo y lo protege de posibles enfermedades. También es un elemento que ayuda a la buena absorción de nutrientes, combatiendo el estreñimiento y favoreciendo un funcionamiento normal del sistema digestivo.

Pero, además, otro de los beneficios del aceite de oliva para la salud digestiva es su propiedad antibacteriana, que hace que incluso sea un remedio natural frente a problemas gastrointestinales como los producidos por la bacteria Helicobacter pylori.

Es un gran aliado de la diabetes.

Uno de los beneficios del aceite de oliva es que su contenido en grasas saludables ha demostrado ser un factor clave en la diabetes, llegando a reducir hasta en un 50% los casos de diabetes tipo II y ayudando a controlar, en gran medida, los niveles de azúcar en sangre. Por eso, la dieta mediterránea se ha convertido en la más recomendada no solo para prevenir, sino también para controlar la diabetes.

Tiene propiedades antiinflamatorias.

El oleocantal es un componente del aceite de oliva que actúa como antiinflamatorio, ayudando a reducir considerablemente los dolores relacionados con las articulaciones o los músculos, especialmente en personas que padecen artritis reumatoide.

Favorece el desarrollo cognitivo.

El aceite de oliva ha demostrado ser de gran ayuda a la hora de potenciar la memoria y la capacidad cognitiva, gracias a los polifenoles que actúan como antioxidantes y antiinflamatorios, que favorecen una buena salud cerebral.

Ayuda a hidratar la piel y el cabello.

Los beneficios del aceite de oliva también se pueden observar en la piel y el cabello, y es que su contenido en vitaminas E y K y en ácidos grasos naturales, lo convierten en el mejor aliado para mantener una perfecta hidratación y cuidado. El aceite de oliva ayuda a prevenir el envejecimiento prematuro de la piel y a curar heridas y cicatrices. Además, aplicándolo en el cabello aporta una gran suavidad y brillo.

Favorece un buen desarrollo de los huesos.

Como hemos comentado, el aceite de oliva fomenta una mejor absorción del calcio y supone una gran ayuda para el correcto desarrollo de los huesos, por lo que no puede faltar en la dieta durante etapas de crecimiento o envejecimiento.

Como ves, incorporar este oro líquido a tu dieta es una de las mejores maneras de cuidar tu salud. Para aprovechar al máximo todos los beneficios del aceite de oliva, puedes leer nuestro artículo sobre los tipos de aceites de oliva que existen, donde te explicamos cómo diferenciarlos y cuáles son los mejores para tu alimentación, para que disfrutes de la auténtica dieta mediterránea y todo lo te puede ofrecer.