Aceite Cornicabra

Conocido como uno de los aceites de oliva más saludables del mundo, por ello se le considera “El Rey de la Salud”, el aceite cornicabra tiene un alto contenido en polifenoles que son agentes antioxidantes naturales que no se encuentran en otros aceites y por ser una de las variedades con mayor porcentaje de ácido oleico monoinsaturado de entre el 77% y el 79%.

Tiene un aroma frutado, al tomarlo se nota un torrente sensorial en el paladar, dulce a la entrada con sabor frutado intenso a verde aceituna, hierba y plátano y tomatera con un ligero picor y amargor final que dejan un sabor a almendra verde y cáscara de plátano verde notándose una textura fluida y aterciopelada y en el aceite cornicabra tardío incluso se pueden captar aromas a frutas más exóticas.

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Aceituna Cornicabra

Usos del aceite de oliva cornicabra

El sabor frutado del aceite cornicabra es perfecto para combinar alimentos sin cocinar, tostadas, etc. Sin embargo, por su alto contenido en polifenoles, es de los más utilizados para hacer frituras, ya que se puede reutilizar sin problema.

Tiene un sabor ideal para utilizarlo con pescados de sabores fuertes como el bacalao. Además, el aceite cornicabra actúa como un buen potenciador del sabor en comidas como los asados, guisos, rehogados y tortillas.

El aceite cornicabra, además, ha demostrado ser un gran acompañante de las conservas, y es que añadido a los aliños que ya vienen incluidos en ella, da un nuevo matiz a los sabores.

Origen y producción del aceite cornicabra

Los olivos son una de las especies vegetales que más años viven, y una prueba de ello son aquellos que dan como fruto la aceituna cornicabra. Estos árboles ya empezaron a ser plantados y cultivados por los árabes en los montes de Toledo hace 1300 años, y aún hoy en día seguimos produciendo y disfrutando el aceite cornicabra.

La aceituna cornicabra es alargada y con forma asimétrica, y su terminación parecida al cuerno de una cabra es la que le da nombre. Su recolección es tardía porque no se desprende fácilmente del árbol, por lo que es necesario esperar a su punto óptimo de maduración, en el que ya se desprenda sin problema.

El aceite cornicabra ha sido tradicionalmente conocido como “aceite tipo Toledo”, ya que se produce especialmente en esta zona. El olivo cornicabra tiene una gran capacidad de adaptación a terrenos secos y calizos. Y son, precisamente, las condiciones climáticas de Toledo y Castilla La Mancha, en general, con temperaturas muy frías en invierno y muy cálidas en verano, las que dan lugar a un fruto de la mejor calidad y con un sabor exquisito.

El aceite cornicabra es el tercero más producido en España, y es la segunda variedad con mayor número de hectáreas cultivadas.